Pedro Salinas, en su estudio de la poesía de Rubén Darío
afirmó la falsificación del sentido real de las obras debido a relacionarlas
con el registro civil y datos biográficos falsos que dan interpretaciones
falsas, suele pasar cuando muchas veces se confunde la trayectoria personal del
autor con la de otro hombre de su tiempo y nación.
Sin embargo, el autor
de este artículo nos afirma que a Pedro Salinas se le conoce de una manera muy
profunda en sus obras, su voz refleja a su propio “yo”.
Un amigo de Salinas, tras escuchar diversos discos de
poesía leída por el propio Salinas, dijo que no creía existiera en el siglo XX
otro español que hubiera dejado una constancia tan global en su propia voz. Se
encuentra en ella al Salinas “de veras”.
El verano de 1936, Pedro Salinas salió de la Península
Ibérica y se dirigió a Estados Unidos para ser profesor en Wellesley College, cerca de Boston. Más
tarde se pasó a la Johns Hopkins University en Baltimore.
Aquí inicia su década más fecundada, de 1941 al 1951 en la
cual escribió teatro, novelas, poemas, ensayos y estudios de historia. Muchos
españoles desterrados encontraban en el exilio, una gran época de producción
literaria.
Salinas se encontró como muchos españoles desterrados, en
relativa soledad y con muy buenas condiciones de trabajo, esto provocó una
subida inmensa en su producción literaria.
Realmente, todas sus obras nacieron en Puerto Rico. Allí
permaneció desde el verano de 1943 hasta el de 1946. Allí encontró un buen
ámbito para un buen conversador de lengua castellana: amistad y tiempo sin
prisas. Había pasado de ser un simple desterrado a un feliz transterrado ya que
esa isla era un gran lugar para el hombre cansado.
En Puerto Rico se
estaba creando una forma de vida fundada en la democracia pero, en aquella isla
se sentía muy directamente la agresión lingüística del inglés. Era una frontera de tensión entre
ingleses y españoles en la cual, Pedro Salinas defiende el lenguaje en un
discurso.
Pero no solo aquello era una frontera de tensión también
el residir en Norteamérica ya que a partir de 1939 señalamos la guerra
universal que intensificó y amplió en Salinas la desesperación. Manifestó su
rabia contra los medios de destrucción que se empleaban en la guerra y sobre
todo, las mentes ideológicas que crearon estos males.
Salinas dice que los sueños de la razón producen monstruos,
se dice que es una mala interpretación de un grabado de Goya en el cual se
refiere al dormir de la razón que era su interpretación del mundo moderno.
En su obra El
Contemplado podemos ver la frase <>, en la
cual Pedro Salinas se refiere a la codicia
sin límites de las sociedades modernas las cuales han cegado al hombre.
Esta actitud contra el desarrollo de lo moderno se asocia con su estancia en
EEUU. Un amigo suyo le describe como “desterrado en el mundo de las máquinas” y
es que Salinas, como muchos otros desterrados sufría ver esta maquinación. Ya
no representaban para él un estado con sentimiento de nación, sino una forma extrema
de la modernidad.
Hemos de tener presente que Salinas se sentía muy a gusto en
ciertas instituciones americanas como las bibliotecas, a las cuales elogia. Y
también la variedad de objetos mecánicos en cualquier tienda. Todo ello produjo
en él un constante motivo de inspiración en sus obras poéticas. Salinas vivía el drama del hombre fuera donde
fuera.
Durante la década de 1941 al 1951, Salinas cultivó casi
todos los géneros literarios pero, cabe destacar uno de ellos, el ensayo. En él
aparece un nuevo Salinas. En ella encontró la forma literaria cortada a su
medida. Claro está que el Salinas más real y más íntimo lo encontramos en la
voz lírica. Pero en el ensayo Salinas mostraba su yo de la conversación, su “yo
superficial”.
En sus ensayos Salinas no es egoísta pues están abiertos
hacia la vida de su tiempo, son ensayos de espectador. En sus ensayos Salinas
da tienda suelta a sus entusiasmo y también condena aquellas actitudes e
injusticias que no le gustan. En ellas vemos también que aparte de todas sus
cualidades en sus obras, Salinas también destaca por su capacidad para la
sátira .
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